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Mirada crítica: mirarse al espejo vs mirarse al ombligo

A lo largo de los años he ido preguntando a mis hijos qué querían ser de mayores, obteniendo respuestas tan dispares como policía, vendedor de helados, pintar las rayas de la carretera, “trabajar en la Coca-Cola”, y este año Lewandowski. Nunca me dijeron que aspirasen a trabajar en Hacienda… Pero, bueno…tampoco yo quería trabajar en Hacienda cuando era pequeña. Por un lado, por desconocimiento, pero por otro, porque queramos o no, los de Hacienda tenemos mala fama, porque tocamos el bolsillo de la gente de a pie. Y si además de trabajar en Hacienda eres inspector, el asunto alcanza cotas máximas de impopularidad.

Si nuestro trabajo se llevara al cine, me gustaría que nos comparasen con Robin Hood, que «quitaba» el dinero a los ricos para dárselo a los pobres. Algo así es o debería ser, dado el principio de progresividad que debe regir nuestro sistema tributario. Sin embargo, Hacienda y sus trabajadores estamos rodeados de prejuicios, y más que compararnos con Robin Hood, la mayor parte de las veces pasamos por ser los malos de la película. Estos prejuicios, sin haber hecho una encuesta sobre el tema, se manifiestan en asociar a los inspectores de Hacienda calificativos como serio, engreído, prepotente… de color gris. La exacta descripción de los hombres grises de “Momo”, la novela de Michael Ende también llevada al cine (si no la han leído, ya están corriendo a la biblioteca a por ella).

¿Pero… somos realmente grises? Personalmente, creo que no, y si no, vengan a Granada a nuestro XXXII Congreso a de la Asociación de Inspectores de Hacienda de esta semana y podrán conocer la cara más colorida de cientos de inspectores (más de 600 en esta convocatoria). Sin embargo, haciendo un ejercicio de humildad…, quizá algo de verdad haya. Que yo no me considere gris, no quiere decir que no lo sea o que no se me vea así desde fuera, porque “los de Hacienda” somos un colectivo de más de 25.000 trabajadores, y entre tanta gente hay un poco de todo. Evidentemente, no todos somos grises, pero tampoco nuestro trabajo es multicolor, reconozcámoslo. Y como en todos los trabajos y en todas las organizaciones donde hay muchos trabajadores, hay errores, descuidos, malas praxis (la mayor parte de las veces involuntarias), gente simpática, gente antipática, personas empáticas, y otras que no lo son tanto. La AEAT se compone de todos ellos y de sus formas de trabajar y actuar, para gestionar las necesidades y problemas fiscales y tributarios de más de 47 millones de ciudadanos, entre los que hay también gente simpática, gente antipática, personas empáticas, y otras que no lo son tanto.

Quienes componemos la Junta la Asociación de Inspectores de Hacienda, hemos pensado que un buen ejercicio sería dejar de mirarnos tanto al ombligo, y mirarnos más al espejo, empezar a ser conscientes de que, a pesar de nuestra buena voluntad y nuestro empeño en hacer nuestro trabajo de la mejor manera posible, podemos tropezar, reconocer que no somos infalibles, pensar en «Propuestas de mejora de la Administración Tributaria», pedir perdón por los desaciertos, perdonarnos a nosotros mismos, acercarnos a la gente de a pie, a esa cuyos bolsillos “tocamos”, siempre con la finalidad de ayudar a otros bolsillos más desfavorecidos. En definitiva, intentar alinearnos con la sociedad, con la realidad de fuera de estos muros, la realidad de los más de 47 millones de ciudadanos cuyos intereses gestionamos. Intentemos ver «Cómo mejorar las relaciones entre la Administración Tributaria y los contribuyentes».

Estamos seguros de que el Congreso de Inspectores de Granada va a llenar de color la ciudad, y vamos a intentar en lo sucesivo, que el XXXII Congreso de IHE sea punto de partida para que los inspectores, y por contagio, el resto de trabajadores de la Administración Tributaria, nos quitemos ese traje gris que tan poco nos favorece y tratemos a los contribuyentes de manera más amable y más humana, menos rara.

Desde aquí, agradezco a todos los que han trabajado sin descanso para que podamos tener este Congreso un año más.

Feliz Congreso, presencial o virtual, para todos.

 

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